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El pasado se cuela en campaña electoral uruguaya y golpea al gobierno

El Frente Amplio, la coalición de izquierda que gobierna Uruguay desde 2005 y aspira a un cuarto mandato en las elecciones de este año, recibió un inesperado sacudón cuando un caso de derechos humanos sacó a la luz una inestable relación con los militares.

El gobierno de Tabaré Vázquez quedó en falso a comienzos de abril tras la publicación por el diario El Observador de la confesión de un militar -ya condenado por 28 homicidios durante la dictadura de 1973-1985- ante un tribunal de honor de que había arrojado el cuerpo de un militante tupamaro a un río poco antes del golpe de Estado.

La confesión de José Gavazzo dejó mal parado a Vázquez, quien homologó las actas del tribunal de honor militar y no informó a la justicia.

Tras la revelación del hecho en la prensa, estalló el escándalo. Vázquez pidió las renuncias los titulares del Ministerio de Defensa, así como de la cúpula del Ejército y terminó por admitir que no había leído el expediente.

Críticas y ruido

El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez (I), saluda al nuevo Comandante en Jefe del Ejército, José González, durante la ceremonia de asunción el 18 de marzo de 2019 en Montevideo

El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez (I), saluda al nuevo Comandante en Jefe del Ejército, José González, durante la ceremonia de asunción el 18 de marzo de 2019 en Montevideo© AFP Alvaro Salas

La difusión de las actas del tribunal militar “no favorece” al Frente Amplio en un contexto de campaña electoral, consideró el politólogo de la Universidad de la República Adolfo Garcé.

“Hay gente que dice que de todas maneras (Vázquez) tuvo un gesto de autoridad” al cesar a la cúpula de Defensa, señaló Garcé en diálogo con la AFP.

Pero para el votante “más informado (…) es bastante evidente que el presidente estuvo omiso, estuvo lento, le faltaron reflejos. No sale bien parado”, sostuvo.

Y para el público menos informado, “es ruido, más críticas al presidente, y más ruido”, y “cuando un partido hace ruido el elector poco informado empieza a mirar a la oposición”, señaló.

“El gobierno está crujiendo, está haciendo ruido en el tema militar”, concluyó Garcé.

Es que para los uruguayos, la confesión de Gavazzo es una nueva confirmación del horror de los años de plomo, que terminaron en 1985 con el retorno a la vida democrática.

Este sacudón se produce además luego de que el Frente Amplio promoviera una reforma del sistema de pensiones militares, que generó fuerte reticencia en las Fuerzas Armadas.

La mayoría de las encuestas otorgan a la coalición oficialista la mayor adhesión de cara a la primera vuelta de las elecciones presidenciales de octubre, aunque no lograría superar a la suma de los opositores partidos Nacional (centroderecha) y Colorado (liberal) en una segunda vuelta.

Una difícil relación

La relación del Frente Amplio con los militares ha sido especialmente difícil desde la muerte de Eleuterio Fernández Huidobro, uno de los líderes de la guerrilla tupamara que terminó siendo ministro de Defensa durante el gobierno de José Mujica (2010-2015) y el de Vázquez, hasta su muerte en 2016.

“Fernández Huidobro, que fue guerrillero tupamaro y enfrentó armas en mano a los militares, los conocía muy bien”, argumentó el escritor y periodista Alfonso Lessa, autor de varios libros de investigación sobre el período de facto.

Tupamaros y sectores militares importantes tenían “ciertas líneas de entendimiento” que nacieron décadas atrás, y Fernández Huidobro era un interlocutor principal, enfatizó.

“Cuando muere Fernández Huidobro esos puentes (con los militares) se rompen, y esos puentes rotos aguantaron hasta ahora”. “Si no sale la versión periodística… no sé si pasaba todo esto”, cuestionó Lessa.

“La Presidencia no había hecho nada” y “reacciona con contradicciones muy grandes (…) después de que la noticia sale”, añadió.

Es “clarísimo, evidente, que hubo una enorme responsabilidad del gobierno. Acá hay una omisión” del Ejecutivo, sostuvo Lessa.

Es un “nuevo problema para la imagen de Tabaré Vázquez”, que “fortalece la idea de que hay, en esta etapa, un problema de conducción dentro del gobierno”, concluyó.

Como un dominó

Y como si fueran fichas de un dominó cayendo una tras otra, la primera declaración del nuevo comandante en Jefe del Ejército, Claudio Feola, un hombre de confianza de Vázquez, tras asumir su cargo, profundizó los problemas del Ejecutivo.

“No voy a repudiar hechos del pasado porque no sé si están confirmados o no”, expresó el militar a periodistas el lunes.

Aunque luego en un comunicado intentó aclarar el alcance de sus dichos, y el nuevo ministro de Defensa, José Bayardi, matizó el martes el sentido de sus declaraciones, el episodio le agregó más leña al fuego del escándalo que golpea al gobierno.

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